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La Revista

Entrevista a Pez

La banda del artista antes conocido como Ariel Minimal nunca se detiene y disfruta de un presente en pleno ascenso. Con Rock nacional da lugar a reivindicaciones de género musical, una canción de gratitud hacia Cristina Fernández y hasta unas líneas celebratorias de Miguel Mateos.

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Por Sebastián Feijoo. Pez es uno de los fenómenos más felices que discurren en el rock local. Nunca tuvieron un verdadero hit, rara vez los pasan por la radio, casi nunca pisan la televisión y jamás de los jamases los persiguió una horda de adolescentes marinados en histeria. A Dios –o a quien corresponda–, gracias. Pero en poco más de dos décadas editaron 16 discos, dos DVD, giraron por buena parte del país, cada tanto tocan en Latinoaémerica y ahora se dan el lujo de presentar Rock nacional, su nuevo álbum, en el teatro Ópera. Y lo más importante: todo esto sólo siguiendo sus propias convicciones, deseos y obsesiones. En constante movimiento y alcanzando picos de creatividad recurrentes y singulares. Entre el punk, el rock progresivo, el metal, el jazz, la psicodelia, el folk, el rock nacional, el tango, el candombe y más, Pez siempre se las arregló para sonar a Pez y avanzar en una carrera sin estridencias pero siempre ascendente.

Rock nacional es un trabajo plácido y en algún sentido azaroso. Antes que nada se trata de un disco de canciones. Diez, para ser precisos, que alternan medios tiempos, baladas, algún rock movedizo, pero bastante atemperado. El logo de la banda transformado a imagen y semejanza del de la mítica revista Pelo, el nombre del disco –una etiqueta casi abandonada en la segunda mitad de los 80– y la nostalgia en algunas letras subrayan cierto tono general contemplativo. “Todos amamos a alguien, necesitamos a alguien, si le gusta el rock and roll mucho mejor”, sentencia la banda desde los créditos apropiándose de palabras de Miguel Mateos. Una reivindicación que puede resultar extraña en manos de un fan de Frank Zappa y el hardcore punk como es el líder de Pez, pero que no encarna ninguna ironía. Por si quedaba alguna duda, hace semanas la banda grabó y subió a YouTube una versión muy respetuosa de “Perdiendo el control”, de Zas, la banda emblema de Mateos.

El artista antes conocido como Ariel Minimal, que después de casi veinte años volvió a firmar como Ariel Sanzo, nombre y apellido con el que fue bautizado, habló con Caras y Caretas sobre el presente y futuro de Pez y bastante más. Sus fieles compañeros Fósforo García y Franco Salvador se sumaron sobre el final de la charla sin lograr exorcizar su recurrente timidez ante los medios.

–Rock nacional es el disco más cancionero de Pez en bastante tiempo. ¿Cómo encontraron esa dirección?

Ariel Sanzo: –Fueron las canciones que salieron en el espacio-tiempo que le dedicamos a componer. Veníamos en plan “desmetalizador”. El manto eléctrico (2014) aflojaba bastante en ese sentido, sobre todo viniendo de discos bien cargados como Nueva era, viejas mañas (2013) y Volviendo a las cavernas (2011). Con El manto eléctrico encontramos el aire y Rock nacional definitivamente es muy cancionero. Dejamos de lado la intensidad y los cuelgues. En realidad no te puedo hablar mal de ningún formato. Los probamos casi todos. Son etapas. Es música.

–¿Hubo algún proceso de selección para que todos los temas fueran en una dirección similar?

S.: –Más o menos. Eso nos pasó más en discos previos. Sobre todo en los más metalizados. Ahí dejamos bastantes composiciones afuera que no encajaban en la dirección del disco. En Rock nacional incluimos una que se llama “Cuidate, monito”. No me acuerdo si entró algún tema viejo más. Este disco lo hicimos muy rápido y eso facilitó que los temas fueran en la misma dirección. Lo compusimos, grabamos y fabricamos entre octubre y diciembre del año pasado. Incluso en el medio nos fuimos de gira a México, allá conseguimos una sala, pasamos varios de los temas que teníamos y ajustamos bastante la cosa.

–La etiqueta “rock nacional” en un momento fue barrida bajo la alfombra. Ustedes la reivindican.

S.: –Sí. Así lo sentimos. La idea de jugar con el logo de Pelo la teníamos hace muchos años. Y surgió la hora de usarla. En su momento sacamos un disco que se llamaba Convivencia sagrada (2001), que también jugaba con una etapa temporal y musical de nuestras vidas. Se asocia con lo nostálgico. Pero no es lo que buscamos. Son referencias. Somos pibes de la generación Pelo. La comprábamos y pegábamos los pósters en nuestras piezas.

–¿Hacer canciones para este disco los hizo tocar diferente?

Fósforo García: –Tuvimos que tocar menos y expresar más.

Franco Salvador: –Nos lo planteamos. Sentíamos que la música imponía eso. A veces es más difícil lo simple que tocar cosas más complicadas.

S.: –Para este disco también fue determinante el ingreso de Juan [Ravioli]. Le dio un color extra que les va muy bien a las canciones. A lo largo de los años pasaron muchos músicos por Pez. El trío es la formación base, pero se incorporaron tecladistas, pianistas, un saxofonista, de todo. Y personalidades muy diferentes. Todos enriquecieron la propuesta del grupo. En el disco Juan grabó los teclados, pero ahora también va a tocar guitarras en vivo, con lo que se van a abrir nuevas posibilidades. Incluso para los shows incorporamos como invitado permanente a Miguel Pagliarulo (percusión). Todas estas novedades nos tienen muy entusiasmados. Seguimos buscando sorprendernos a nosotros mismos. Esonos mantiene vivos.

TODO ROCK ES POLÍTICO

Pez tiene una historia de más de veinte años y en ese trayecto adoptó muchos estilos y alineaciones diferentes. Lo que jamás fue –a Dios, o a quién corresponda, una vez más, gracias– es una banda de protesta. Olviden a Pedro y Pablo y mucho más el arribismo de La Mancha de Rolando. Pero en los últimos años ciertos guiños los acercaron a lo que se entiende por campo nacional y popular. Escribir un tema como “Calabacita” ya en plena era de restauración del neoliberalismo es un gesto superador y contracorriente.

–¿Cuánto influyó el cambio político del país en el disco?

S.: –En el disco no hablamos mucho de la situación actual. No en forma directa, al menos. Pero “Más música”, a su manera, se refiere a este presente. Cuando está todo mal, más música. En trabajos anteriores adelantamos algo de esto que estamos viviendo en forma mucho más directa. Particularmente en temas como “Os garcas”, de Nueva era, viejas mañas, o “Retornan los restos”, de El manto eléctrico. Finalmente estamos viviendo en Mordor (risas).

–Y está “Calabacita”.

S.: –Sí. Es un gesto. Está dedicado a Cristina [Fernández]. En el adelanto del tema que subimos a Youtube fuimos groseramente explícitos: pusimos una foto de ella. Nunca fuimos una banda contestataria. Pero siempre dejamos caer alguna que otra opinión. Lo nuestro es más hacer acotaciones al costado del camino.

–En vivo “Calabacita” adquiere una dimensión extra.

S.: –Todavía no la tocamos tanto en vivo. Pero la gente se suele encender y canta “¡A volver, a volver, vamos a volver!”.

G.: –Se genera un poco eso. Seguramente es una necesidad.

S.: –Con el tiempo lo tendremos más claro. Algunos lo cantarán siempre, otros no. Quizás el 50 por ciento la canta y el otro 50 no lo haga. En realidad calculo que en nuestros shows las proporciones van a ser un poco distintas. ¿En la cancha no empezó el “¡A volver, a volver, vamos a volver!”? Debería, desde hace rato.

–El arte de la tapa es muy bueno, pero no parece tener tanto que ver con la música.

S.: –Mi hermano (el locutor Bebe Sanzo) me dijo exactamente lo mismo. “La tapa está buenísima. ¡Pero no tiene nada que ver con el disco!” No buscamos una correlación estética. Vimos por la tele la represión de una manifestación en La Plata a los pocos días de asumir Macri y queríamos retratar eso. Los dibujos los hizo Canelo, un tipo muy talentoso que también es el suegro de Fósforo y por esas cosas de la vida nunca habíamos laburado con él. El nombre del disco, la tapa y la música vinieron de distintos lugares e inspiraciones. Pero ahora siento que no podrían haber encajado mejor.

–En los créditos de Rock nacional hay una cita de una letra de Miguel Mateos. Algunos fans se sorprendieron.

S.: –Es una frase re Pez. La gente nos pregunta por qué incluimos la cita de Mateos en el disco. No creo que tengamos que dar explicaciones. Pero hay algo con lo que me siento profundamente en contra. Cierta inteligentzia en el rock que dice lo que está bueno y lo que no, lo que es canchero y lo que no. Me parece una pelotudez. No sé cómo explicarlo. Me molesta el consenso. Me molesta que Artaud (Luis Alberto Spinetta) sea el mejor disco de rock argentino. Es un disco hermoso, alucinante. ¿Pero quién dice que es el mejor? Esos rankings dejan a mucha gente afuera. Zas sacó discazos y fue una banda muy importante en su momento. Ojalá Miguel venga al Ópera.

–Editaron un disco que se llama Folklore y ahora Rock nacional. ¿Para Tango sólo es una cuestión de tiempo?

S.: –No me había dado cuenta. ¡Te la tomo! ¡Ojo con Tango! Podría ser. Si repasamos, en Folklore no hay mucho de folklore y Rock nacional no es exactamente rock nacional. Así que podría ser tranquilamente. El tango siempre circuló en Pez. Las expresiones más notorias fueron la versión de “Muralla china” (Ástor Piazzolla) y nuestro tema “El desengaño”, que es como una canción de punk-rock tango. Si nos escuchara un tanguero nos mataría. Pero quién sabe.

Fotos: Guille Llamos

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